La espera terminó, American Horror Story: Cult arrancó su séptima temporada con su primer episodio titulado “Election Night”. Luego de una serie de tráilers y promos llena de payasos e imágenes desconcertantes, como acostumbra esta serie, por fin se levanta el telón para contarnos las más horroríficas historias.

Como su nombre lo indica y según las pistas que teníamos de la serie, la nueva temporada comienza su trama en la pasada noche de elección presidencial de los Estados Unidos. Así es, cuando Donald Trump se convirtió en el flamante cuadragésimo quinto presidente de aquél país. Esto da pie a inmiscuirnos en las reacciones de dos personajes: Ally (Sara Paulson) y Kai (Evan Peters). La primera, la scream queen de este show que en esta temporada hace de una chica demasiado inestable mentalmente y que forma una familia con su esposa Ivy y su pequeño hijo. El segundo, uno de los rostros más representativos de la serie, en otro papel alocado y perverso: un supremacista blanco que celebra el triunfo de Trump y que no pierde tiempo en dar rienda suelta a su odio.

Tan pronto las piezas están en su sitio, la locura a la que nos tiene acostumbrados esta serie corre sin freno. La coulrofobia invade a Ally desde los primeros minutos del capítulo y nos damos cuenta que mucho del horror en esta serie estará ligado a los payasos (que junto con la nueva adaptación de “It” echará por tierra la reputación de estos). Una de las cosas importantes y distintas de las otras temporadas es que Cult plantea que el horror, el peor horror que existe, proviene de las personas y de nadie más. Al menos hasta ahora no ha tocado temas sobrenaturales o criaturas del horror y más bien se avocó al horror del odio, del racismo, de la supremacía, del terror político, de la homofobia, del fanatismo.

AMERICAN HORROR STORY: CULT — Pictured: Evan Peters as Kai Anderson. CR: Frank Ockenfels/FX

¿Cuántos horrores estamos dispuestos a hacer contra otra persona? Algo así se respira durante esta primera entrega que tiene momentos intensos y llenos de horror (que nos recuerda, sobre todo, por qué esta serie de antología se ha colocado como una gran favorita entre los fans) pero también sucumbe a sus propios excesos y en varias ocasiones se pone el pie a sí misma.

Son muchos los temas que Cult pone sobre la mesa. En primer lugar la relación de Ally e Ivy, una pareja rica dueña de su propio negocio pero envueltas en una grave situación de salud mental, de coulrofobia llevada al máximo y en su amor fraternal. Otro punto es su hijo, que muy pronto nos deja ver que su carita esconde retorcidas filias: mientras su mamá teme a los payasos él los lee sin supervisión (en serio ¿qué les pasa a sus madres?) y de paso da el pretexto para que el famoso payaso de AHS: Twity, aparezca a hacer lo suyo.

El resultado total de este primer episodio es bastante irregular, por un lado nos muestra a una Sarah Paulson rota e inestable, tal como nos gusta, pero por otro lado pone la duda si este será un recurso muy usado a lo largo de la serie y si es así, como harán para que no decaiga el horror y la tensión. Este primer episodio no falla en muertes y horror al estilo del show, esperemos a ver si esto le alcanza para mantener un buen ritmo en la temporada y, sobre todo, logre el nivel que al que nos acostumbró en el pasado este show.

Por supuesto que es muy pronto para juzgar una temporada completa, pero el juego que se ha presentado en este primer episodio hace que prendamos las luces de advertencia, después de todo AHS no viene de su mejor racha, la temporada anterior es, sin duda, la menos lograda. Ojalá que Cult no siga los pasos de la anterior y logre tomar vuelo, pues al menos su propuesta resulta más que interesante y, sobre todo, será interesante saber como se procesa esa preocupante situación política y social de los Estados Unidos en la mente de Ryan Murphy y Brad Falchuk.

American Horror Story: Cult estrena sus capítulos cada martes por FX.